viernes, 10 de junio de 2011

Crónicas madrileñas VI: el regreso de las reinas

Tras fardar por sexta vez que me sé los números romanos, seguimos con las "Crónicas Madrileñas". Hoy os voy a contar la increíble historia pero cierta de nuestro regreso. Ya había terminado la fiesta, estábamos todas en la escalera apurando un poco más la despedida. Por fin me había incorporado a las chicas y es lógico que me costara un poco más marchar. En ese preciso momento me di cuenta que a pesar de haber estado tan bien en la fiesta los pies me estaban matando. No suelo ponerme tacones y la alarma para descalzarme había comenzado a sonar. Las manos también las tenía doloridas, sobretodo la derecha que es con la que sujetaba la cámara y apretaba el botón. 

Subí un momento a recoger mis bolsas y a despedirme de mis compañeros fotógrafos. Me lo pasé genial con ellos, me gustaría volver a coincidir. Tras charlar un poco con las blogger, también nos despedimos de ellas y de Inma. Estábamos destrozadas y la cama nos llamaba imperiosamente. Atravesamos esa puerta blanca por última vez, en ésta ocasión ya no había vuelta atrás. La fiesta había acabado y teníamos que correr para coger el metro. 


Casi me muero de risa haciendo
la animación. XD
Estábamos caminando por la calle Fortuny dirección a la boca de metro de Rubén Dario, eran las doce y pico de la noche, había comenzado a chispear y parecíamos unas chicas con patas de palo. Los pies nos estaba matando y durante la fiesta no lo habíamos notado con tanta intensidad como en aquel momento. Irene, muerta de dolor se descalzó, de repente había ganado una nueva habilidad, la de caminar como una persona. Yo envidiosa de sus andares ligeros, gráciles sin dolor, me dije que yo también podía convertirme en esa persona feliz. Así que me descalcé, noté la libertad de mis pies, pero en cuanto los posé en el suelo note algo que a la vez de refrescarme me desagradó. La calle estaba mojada de la lluvia... No duré ni diez metros, mi cabeza comenzó a dar vueltas: por lo pronto que se me iban a poner negros, segundo que pisar el suelo del metro, tenía que ser peor con todo el trajín del día y tercero, si me llevaba mucho tiempo sin los zapatos puesto se me iban a hinchar y no me los iba a poder poner de nuevo. Con los tacones puestos de nuevo y pareciendo una octogenaria con andador llegamos a la boca del metro.



No nos lo podíamos creer, pero si había mirado por Internet los horarios. Debía haber línea a esas horas... nuestro gozo en un pozo, la verja estaba echada y nos pusimos a buscar taxi. Ahora si que si, a pesar de nuestros muñones como pies, teníamos tanto glamour como Carrie Bratsou buscando taxi tras un día de compras. Peinadas, maquilladas, con nuestros vestidos y bolsas. 

Por cierto ¿donde lleva esta mujer el monedero?
Tras dar una vueltas por Madrid (menos mal que el taxi llevaba el gps o diría que nos estaba dando más vueltas que un tío vivo), llegamos a la pensión. Oh pensión, dulce pensión, ya nos daba igual que las escaleras fuesen decrépitas llena de agujeros, ni que en el ascensor decimonónico vivieran Pe y Lusa, lo único que nos importaba era que por fin íbamos a llegar a la habitación a deshacernos de todo ese glamour y ponernos los pijamitas. ^_^

Tacones por aquí, vestidos por allá, maquillaje en las toallitas desmaquillantes y pijama al canto. Tras la liberación de la mujer, este es el segundo acto más liberador que conocemos. Vaciamos nuestras bolsas y nuestras caritas eran como las de una niña en la mañana de reyes. Cansadas comenzamos hacer las maletas, no había ganas ni de mover una pestaña, pero como salíamos antes que Irene para casa no queríamos despertarla. 

Una hora y pico tardamos para ir a la cama, íbamos a dormir apenas cinco horas, pero merecía la pena intentarlo. Danui y yo en una cama de matrimonio e Irene en una individual, las tres sin gota de fuerzas nos quedamos dormidas tras dos o tres charletas nocturnas. Dato: La toallas estaban siendo efectivas y no olían a cabeza ^_^ 

U_U Me desperté a mitad de la noche, me iba a dar algo, me estaba ahogando y no podía respirar. Salí del cuarto como pude, no conocía bien el entorno y cuesta más moverse sin torpeza. Me dirigí al baño y llegaron los estornudos uno detrás de otro, el asma estaba asomando. Con la nariz hinchada y atascada me dirigí de nuevo a la cama a intentar seguir durmiendo. Fue un poco difícil pero conseguí mi propósito. Al rato sentí a Danui, estaba con los mismos síntomas, su nariz también estaba atascada y no podía dormir bien. U_U ¡¡qué horror!!! No se nos puede sacar de casa. Las dos tenemos problemas con la humedad y no nos deja respirar. Vaya par!!

Nos levantamos como Danui había programado, con tiempo de sobra. Tranquilamente nos despertamos, nos vestimos y recogimos. Nos despedimos de Irene y salimos en busca de la boca de metro de Gran Vía. Cuando salí de ese portal pensaba que no iban a estar las calles puestas, ¡qué madrugón! Dos madrugones seguidos, sin apenas dormir mi cuerpo se estaba resintiendo. Lo que realmente me sorprendió fue que eran las cinco de la mañana, de noche, chispeaba y había tanta gente por las calles. Supongo que son cosas de la gran ciudad. 

El camino hacia Atocha me lo conozco como la palma de mi mano desde allí, con algún que otro traspiés con las maletas, ocupar las escaleras mecánicas por completo sin dejar paso a los que tienen pirsa, mientras se ponía en funcionamiento el metro y atiborrarme a galletas Tosta Rica en los banquitos... llegamos a nuestro destino. Con tres cuartos de hora de adelanto nos sentamos a esperar para acceder a las vías. Con las piernas encima de las maletas, con mi mente pensando en el madrugón y mis horas perdidas de sueño. Pero llevábamos tiempo dando vueltas en la cama por culpa de la humedad asesina, no era plan quedarse a esperar la muerte. 

Algo que me encanta de las estaciones es el ir y venir de la gente. Cada uno de ellos con su vida, con sus historias, me pongo a pensar que clase de vida tendrán. Eso me hace más fácil la espera. 

Llegó la hora de subir al tren, me senté en ese asiento blandito de turista. A pesar de no ser tan ancho como los de preferente, estaba acostumbrada a la clase turista por mis muchos viajes en solitario por la geografía española. Cogí una postura cómoda y me quedé dormida hasta Sevilla. 

En dos horas y media nuestro viaje había concluido. Danui seguía con cuerpo para más, quedó con su chico para desayunar juntos, yo decliné la invitación, mi cuerpo pedía una curación de sueño urgentemente... y ahí que se fue. Camitaaaa!!!!

Saludos con amor, hasta la próxima Beauty Party!! Hasta aquí las Crónicas Madrileñas. 

Feliz fin de semanaaaaaa!!!

13 comentarios:

  1. Ohhh en realidad te daría penita no? a mi me la hubiera dado aunque en realidad la falta de sueño es muy mala. A la próxima a ver si puedo ir joo xDD Un besito!

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  2. Definitivamente no he leído mejor crónica de la Beautyparty que la tuya, deberias haberla alargado más...y estoy deseando otra bp, para volver a leerte...olé tu sentido del humor! eres genial!
    besos guapa!
    Esther

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  3. Muy buena la crónica. Vamos, que la he vivido como si hubiera ido.....lo malo es q al volver a la realidad, me he dado cuenta de que yo no tengo regalillos,jejeje.

    Un beso

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  4. Cansadas pero muy contentas, como tiene que ser! BESOS!

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  5. El momento post-tacón es mortal.
    Yo aguanté hasta llegar al portal sin quitármelos, lo de hacerlo en el metro es casi un suicidio por ascazo, jjj

    Besos!

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  6. jajajajja, me he partido de risa con las patillas de palo!! la verdad es que nuestro viaje a Madrid fue toda una aventura!
    Somos Lós Ángeles de Charlie! (sin Charlie)
    Besossss

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  7. Que buena crónica me lo he vuelto a pasar genial,menudo palizon os habéis dado,pero palos a gusto no duelen,ya estoy esperando otras crónicas

    Saludos

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  8. Hola guapa!!!
    Geniales estas cronicas, me he reido un monton!!! menuda odisea habeis pasado pero ha merecido la pena ¿no?
    Besines

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  9. Ha sido una historia genial, nunca me habría imaginado tantas cosas tras las bambalinas de la Beautyparty... a la próxima otro hotel y unas bailarinas, que esas son más que necesarias!

    Un besazo guapa, al igual que esta vez, no me perderé tus crónicas de la siguiente BP.

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  10. Que odisea tu viaje y que odisea poder comentarte...es la tercera vez que lo intento...
    Decia que me han encantado tus crónicas y que espero que nos volvamos a ver el año que viene,
    Un saludo,
    Mlu

    starenrojo

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  11. Jajajjjaja!! pero si no tenían apenas tacón tus tacones! yo ya se los que me van a hacer daño y los que no. Ya te contaré cuando te vea, en breve espero ;)
    Ayyy estas sevillanas! jajajajajaja.
    Un besazo guapa!

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  12. Genial! jajaja sois la bomba las tres

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  13. ¡JA, JA, JA!!!!!¡¡¡¡GENIALES TUS CRÓNICAS!!! Pues el 13 de julio, más.

    Besitos, guapita

    Inma

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